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Para
poder apreciar el arte rupestre es conveniente ponerse en contacto con los
guías en Abdón Castro Tolay, conocedores de la zona y quienes le
facilitaran ubicar las pinturas y grabados.
A
partir de 1954, esta zona fue reconocida como Abdón Castro Tolay.
Se encuentra sobre la Ruta Provincial 75, a 42 km al sur de Casabindo.
La zona es recorrida por el río Barrancas, afluente del río de las
Burras, perteneciente a la cuenca interior de la laguna de Guayatayoc.
Los
restos de un antiguo poblamiento, son:
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Muestras
de arte rupestre en ambas márgenes del río.
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Restos
de antiguos caminos, en las cabeceras del río.
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Antigales
centrados en la margen derecha del río.
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Talleres
y paraderos pre cerámicos de superficie en el ejido del pueblo.
El
arte rupestre en Barrancas es grabado y pintado, y aparecen ambas técnicas
en forma pura o combinadas. En la margen derecha del río se ve la mayor
cantidad de expresiones. Para las pinturas se aprovecharon formaciones
inimbritas mesetazas (aleros, paredones y pequeñas cuevas).
A
unos 9 km de Barrancas, comienzan las primeras muestras de arte. Muy próximas
al camino y dañadas por este, aparecen 5 agrupaciones de pinturas y
grabados llamados “Alto Barrancas” con motivos netamente prehispánicos
(llamas, hombres, aves, soles) y se usaron el color rojo, amarillo y
verde. La agrupación "Alto Barrancas 5" contiene, en cambio, cruces asimétricas
que parecen “cristianas”, con un remate en el extremo de cada brazo y
en la base están grabadas.
Siguiente
sector: "Quebrada Seca" (a 8 km y medio de Barrancas). Pequeña quebrada que
por la derecha se une al Barrancas y que tiene dos grupos de grabados en
su curso. Le
sigue, siempre en dirección al pueblo, el subsidio denominado: "Barrancas
Medio", también muy próximo al camino. Hay grabados en un gran paredón
de roca suelta y en un paredón fijo. Los motivos, aparentemente muy
antiguos por lo profundo del grabado y la intensa pátina, son soles
grandes y figuras “humanoides” de cuerpo reticulado o rayado. Aislando
esta serie de restos de los que se hallan hacia el sur, hay un arroyo que
se llama Pozo Bravo.
Este marca el límite con el área nuclear del
complejo arqueológico de Barrancas, que sería la denominada
“Barrancas- Peña Motaite” o “Barrancas Antigal”. La segunda
denominación alude que aquí no solos se encontrará arte rupestre, sino
también plantas de habitaciones circulares y rectangulares, simples o
combinadas, que componen viviendas de varios recintos, chullpas, cuevas
que fueron cerradas como corral, etc.
El
arte rupestre en Barrancas- Antigal es abundante y por ello se lo
sistematizó en 2:
-
Tramo intermedio entre Pozo Bravo y Motaite (es este el arroyo
siguiente que vuelve a cortar la formación rocosa), y
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Punta o peñon en confluencia del Motaite con el Barrancas.
Las grandes expediciones científicas de comienzos del siglo XX (las de
von Rosen y Eric Boman), no recorren el valle de Barrancas. La ausencia de
andenes de cultivo y de ricas necrópolis debió ser un factor que no
motivó a los arqueólogos, de la etapa anticuarista de la arqueología Argentina, a recorrer esta zona. La presencia de arte rupestre no debió
ser motivación suficiente, o no se le dio información al respecto.
Eduardo
Mario Cigliano, en la década de 1960, fue atraída por los talleres
precerámicos de la superficie de Barrancas. Entonces, tomando como centro
de acción San Antonio de los Cobres, recorrió sitios como Saladillo y
Turilari, sobre los que escribió monografías. No hizo esto con
Barrancas, pero lo integró en sus síntesis sobre el más remoto
poblamiento del NOA, dentro de la etapa que se denomina “lítica”,
anterior al conocimiento de la cerámica.
Las
más recientes recorridas tendientes a investigar la arqueología de
Barrancas se debe a Norberto Pelissero (1970) y Alicia Ana Fernández
Distel (1989). En este último año se contó con una notable
concientización de la comunidad de Barrancas respecto a su prehistoria e
historia. No sólo se señalizaron los sitios con arte rupestre, sino
también se recolectó material lítico de superficie en riesgo de
desaparecer al construir obras en las zonas de hallazgo superficial y se
buscaron sitios periféricos a Barrancas que pudieran marcar un circuito
prehispánico: Quebrada Honda, Abra Grande, Puraira, Torre, etc.
Para
ubicar los restos arqueológicos de Barrancas en el tiempo, se parte de
los detalles de superficie para los que se supone una edad de 8000 a 7000
ac. Se sigue con un arte rupestre pintado de la época de la primera cerámica,
aproximadamente en el 500 ac y se pasaría a la ocupación de los
antigales desde el 500 al 1500 dc. La presencia de chullpas o pequeñas
casitas pircadas en las peñas, aúna Barrancas, con Orjonón y Cueva
Chayal en el cercano departamento de Susques y con Doncellas en la misma
jurisdicción de Cochinoca.
Los
españoles pasaron por el Valle de Barrancas, quizá sin establecerse;
pero, su paso impositivo y militarizado y su acción evangelizadora
quedaron plasmados en las figuras de jintes y de cruces e iglesias
respectivamente.
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