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Esta
cultura se basó principalmente en la agricultura, y cultivaron el maíz,
porotos, calabazas, mandioca dulce, sorgo, melones y algunas frutas. Para
almacenar las cosechas, construían graneros sobre pilotes.
Tenían
jefes con poder casi absoluto y se diferenciaban: los que gobernaban una
aldea de los que lo hacían con un grupo de aldeas; la jefatura era
hereditaria. Además de gobernantes, los caciques eran jueces, jefes de
guerra y únicos poseedores de la tierra.
La
historia de los Chiriguanos, ubicados en el chaco occidental, en las
provincias de Salta y Jujuy, se remite desde fines del XIX y principios
del XX a una resistencia cultural que hace cada día más difícil.
Integrados a las nacientes economías regionales como los ingenios o
defendidos en sus aldeas con sus patrones tradicionales de vida, los
Chiriguanos son en este período fuertemente influenciados por los
misioneros franciscanos, "instalados en Bolivia desde principios del
siglo XVII, quienes revitalizan su tarea hacia mediados del siglo XIX
desde los colegios de Tarija y el de Misioneros Franciscanos de
Salta".
A
partir de 1924 el Padre Gabriel Tommasini funda el Centro Misionero
Franciscano en el entonces pueblo de Tartagal, entre las aldeas
Chiriguanas, sucediéndose la creación de centros misioneros.
Muchas
de estas misiones contaban con escuelas, iglesia y centro asistencial y
promovían planes de vivienda y para la agricultura.
Pero
la lucha por la tenencia de la tierra, la explotación económica a que
son sometidos los trabajadores en ingenios, plantaciones, obrajes o
quintas; la pérdida paulatina de las practicas tradicionales (caza,
pesca, recolección, agricultura) o las dificultades crecientes para
llevarlas a cabo, debido a la presión de la sociedad nacional que los
rodea, mantienen a las comunidades en una actitud de defensa cotidiana. En
este sentido, sólo la fuerza natural del ethos Chiriguano ha
permitido que este pueblo haya podido soportar la compulsiva incorporación
al contexto económico regional.
Las
sublevaciones más importantes de los Chiriguanos se habían producido en
1875 y1893, como consecuencia de la explotación a que eran sometidos;
desde entonces, el hombre blanco se convierte en el "Caray Pochi",
el blanco malo, tirano o perverso. Esto repercutió en la resistencia que
se desató a todos los niveles y a través de manifestaciones sutiles:
solidaridad con el robo de ganado; desgano en el trabajo; rechazo a los
sacramentos de la Iglesia.
También
la resistencia se expresó en actitudes más virulentas, ya que se
reagruparon en nuevas comunidades en las que revitalizaron las antiguas
tradiciones culturales.
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