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Omaguacas
o Humahuacas es el nombre con que se denominan a las comunidades que
ubicadas en la actual quebrada de Humahuaca conformaron una unidad
cultural con características propias, a pesar de sus semejanzas con las
parcialidades diaguitas.
Eran
comunidades agricultoras que también poseían la irrigación artificial y
andenes de cultivo. Los frutos de la recolección eran almacenados; también
fueron pastores y en menor medida cazadores.
El
sistema de edificación incluía a la comunidad propiamente dicha y al
recinto fortificado enclavado en un lugar estratégico, por lo general una
elevación.
Su
industria era la alfarería aunque sin igualar la perfección de la
diaguita, la metalurgia y los tejidos.
El
hallazgo de deformaciones craneanas puede señalar la posibilidad de un
culto de los cráneos, asociado a la existencia de cráneos-trofeo. Entre
los Omaguacas, la deformación ritual era una costumbre importante,
practicándose la de tipo tabular-oblicuo, es decir que colocaban maderas
que presionaban los huesos frontal y occipital.
La
Quebrada era un corredor de transito. Una gigantesca vía de comunicación
natural que sirvió como territorio de encuentro de distintas zonas
convergentes en ella.
La
guerra y el comercio aparecen nuevamente como los vehículos de comunicación
con las otras comunidades.
Es
sabido que la coca, sumamente valorada, era traída desde Bolivia. Se han
encontrado valvas de moluscos
traídas probablemente desde el pacifico como objetos de trueque.
A
la llegada de los españoles, en la quebrada aparte de la población
original estaban algunos núcleos poblacionales de “mitimaes”,
parcialidades de los “chichas” de Bolivia tales como los Churumatas,
Paypayas, y otros, que sirvieron como barrera de contención de las
beliciosas comunidades guaraníes que ya se desprendían desde el chaco:
Los Chiriguanos.
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