|
Los
aborígenes que habitaron el suelo Jujeño, no solo lo hicieron en esta
provincia. Su región de influencia era el Noroeste Argentino y países
limítrofes como Chile y Bolivia.
Este
es el motivo por lo que acá se habla de la región Noroeste y no solo de
Jujuy.
Básicamente
existieron cinco culturas indígenas en la región:
|
Influencia
de los INCAS en los pueblos del Noroeste Argentino |
La
expansión y
penetración incaica es un hecho muy importante en la historia de la América Prehispánica que marcó
al noroeste y muy especialmente a los diaguitas.
Los incas ingresaron en el actual territorio argentino hacia
1480, durante el reinado del inca Tupac Yupanqui momento en el cual el
Imperio Inca alcanzó su máxima expansión.
Probablemente el mecanismo utilizado por los Incas para la dominación
del noroeste haya sido la introducción de su propia lengua, el Quechua,
tarea que fue repentinamente interrumpida por el arribo de los
españoles al Cuzco. Es por ello que nunca llegó a suplantar al Cacán
(Diaguita) o al Omaguaca.
Su
penetración se llevo a cabo a atraves de las vías naturales que se
transformaron en
caminos de acceso, comunicando al Cuzco con Bolivia, el Noroeste Argentino
y Chile, desparramando a su paso las tradicionales escrituras de
asentamiento: los tambos y pucarás.
La
aparición de una nueva etnia, los Collas, síntesis de Diaguitas y
Omaguacas, definitivamente diluidos, los Apatamas y los grupos de origen
Quechua y Aimará procedente de Bolivia, cuantitativamente más numerosos
y en fin, parte de la masa mestiza no integrada en los centros urbanos.
Los
Collas son la etnia heredera de los habitantes originarios del Noroeste,
consolidados durante todo el siglo XIX. Perdieron su organización
comunitaria original y su núcleo, la familia extensa; tecnología
sustantivas como la cerámica fueron expulsadas de la memoria colectiva;
Su religión fue penetrada por el catolicismo ganancioso; ya no visten
como antes, salvo en poncho y ojotas y tampoco cazan.
Sin
embargo, los collas son los auténticos portadores de la tradicional forma
de vida andina, a través del mantenimiento de muchos patrones culturales
como la economía pastoril de
altura, y agrícola de papa y maíz; La recolección de algarroba y sal;
la construcción de viviendas; la medicina tradicional y las técnicas de
adivinación; los instrumentos musicales erques, quenas, pinkullo, sikus
y cajas; el culto a la madre tierra e innumerables creencias, rituales y
practicas sociales; la religiosidad ancestral, en fin, que lejos de ser
dominada por la nueva religión oficial, ha coexistido con ella, en una
nueva forma que ha sido redefinida como religiosidad popular.
El
particular proceso que sufre el Noroeste hace que esta cultura colla no
sea estrictamente indígena sino mestiza, lo cual de todas maneras nos
permite ubicarla en el campo aborigen, no sólo por su historia cultural
sino por su inserción en el contexto regional y nacional.
Los
Collas comienzan así a diferenciarse del resto del Noroeste mestizo
concentrándose en asentamientos dispersos en la zona de la Puna, la
quebrada de Humahuaca y parte de los Valles Calchaquíes.
|