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Los
vientos húmedos provenientes del Atlántico pasan muy alto cuando
atraviesan la región chaqueña (muy calurosa y seca), luego
chocan contra las faldas andinas y los cordones montañosos
provocan el ascenso de esas masa de aire que al enfriarse se
condensan en forma de lluvia y neblina, dando origen a la selva.
Una vez atravesado el obstáculo, ya casi carentes de humedad,
continúan hacia la puna (fría y seca).

Las
lluvias y la neblina son captadas por la vegetación, para luego
transformarse en riachos y ríos que atraviesan el norte
argentino, tales como el San Francisco, Iruya, Bermejo, etc
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